MARIA ROSA JIJON_works
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ROJO
MARIA ROSA JIJON
IMPRESION LAMBDA EN PAPEL / 2004-05-03

“Veinte imágenes acompañaron “El tiempo de las mujeres”, un encuentro organizado por el Archivo de las comunidades extranjeras en Italia (un proyecto de la Union Europea), el día 22 de enero del 2004, en el Auditorium de Roma. Las obras de María Rosa Jijón, artista ecuatoriana que vive desde hace varios años en Italia, representan una invitación a reflexionar sobre la complejidad de la vida de las mujeres extranjeras, componiendo un escenario y la apertura a un universo rico y contradictorio que no se agota en el “tiempo libre” de las migrantes, que fue el tema clave de la iniciativa, sino que lo atraviesa, enriqueciéndolo de simbolos y provocaciones creativas.”

Paula Vivanco
Periodista de la agencia italiana MIGRANEWS

Rojo tiene como sujetos a mujeres que vienen a Italia como inmigrantes en busca de medios de sustento para procurar mejores condiciones de vida a sus familias. Son también personas que por su trayectoria política, de activismo, o de desarrollo y empoderamiento dentro de sus comunidades, han dejado marcas de su paso por este pais. Rojo trata de historias de viaje, de los éxitos y derrotas que forman parte del proyecto migratorio. Este trabajo es el resultado de varios años de trabajo sobre el tema de la migración en Italia y de una serie de encuentros con personas y situaciones que me han permitido darle un sentido coherente y responsable al tratamiento de este tema.

No entiendo la migración como un simple viaje con un destino incierto, sino más bien como un proceso en constante cambio y una movilidad permantente, que están conformados por varios aspectos que se entrelazan inevitablemente: las vidas de las personas, la identificación con los lugares, la reconfiguración de las culturas y el diálogo que se puede generar entre éstas.

Pretendo además destituir el cliché del inmigrante víctima de un sistema de articulaciones burocráticas que lo reducen a un rol pasivo. Las mujeres retratadas son parte fundamental de un escenario renovado, capaz de representarse a sí mismas y con evidentes capacidades de resitencia y toma de decisiones.


MRJ
2004

A PROPOSITO DE LA OBRA DE MARIA ROSA JIJON

La globalización tiende a construir una nueva universalidad que borra las especificidades culturales y las señas de pertenencia.

Curioso es el lugar que el arte contemporáneo ocupa en este escenario. Es un arte estructurado como lenguaje reflexivo, como medio de aurepresentación de un sujeto ante sí mismo.

Estas observaciones se adhieren a la obra reciente de María Rosa Jijón, aunque en ella “el lugar sin lugar de un cuerpo cuyos límites serian los del mundo, no son el mundo, pues su investigación se abre a querer encontrar las dos puntas de una misma espiral, de un malestar disperso, que Carlos Basualdo llama, “el todo social”.

Toda obra implica una hipótesis, María Rosa nos presenta la suya como un enfoque o una especulación de tipo político, como ella misma lo llama, sobre la realidad en este caso, de mujeres que vienen a Roma como inmigrates clandestinas o ilegales. Produciendo en el fruidor una negación, una discusión, una aceptación, una constatación: un universo multiétnico que representa la presencia del extranjero, las diferencias culturales que ésto conlleva, el estímuo a la construcción de un diálogo capaz de anteponer conceptos como hospitalidad, respeto, tolerancia.

El sistema se cuida de no provocar eventuales rupturas que pudieran facilitarle a los otros un poder interpretativo capaz de fragilizar la realidad y de romper las alianzas discursivas, por ello esta obra se presenta como respuesta destinada a registrar una serie de improntas indelebles, llamadas a superar el tiempo, el olvido, el error, la mentira. Y si en el pasado era consueto describir la naturaleza copiándola, en el presente el mejor arte ha comenzado a referirse a ella como objeto de reflexión.

Vemos en esa resistencia, un ejercicio escencial de la tarea de la creatividad, que tiene que reclamar la existencia de la obra allí donde falta la posibilidad misma de tal existencia, teniendo en cuenta que el arte en el contexto de la contemporaneidad es, sobre todo, subversivo y cuestionador.

La obra ,entonces, como gesto de verdad y de presente que busca en el afuera el centro. No trata pues de intentar preservar un rincón privilegiado de la nueva figuración; quiere decir desacuerdo radical y nos lo presenta como tajante crisis.

Porque como dijera Juan Downey, “cuando el arte excluye su contexto político se sitúa fuera de sus propios límites de actuación”. De ahí esa forma de elitismo que constituye el ubicarse fuera de sí mismo para ser sí mismo.

Antonio Arévalo
Curador independiente
Roma 2003